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"Nada podemos esperar sino de nosotros mismos"   SURda

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24-05-2016

 

 

“Cambiar al hombre en lo que tiene­ de más profundo”

Los Guardias Rojos asisten a una concentración masiva en la Plaza Tien An Mien, en 1966.

SURda

Opinión

Fernando Moyano


“Toda revolución es, en sus raíces, una gran desconocida”. Volin

Las noticias recuerdan este 16 de mayo el 50 aniversario de la "Revolución Cultural" en China, y traen toda su leyenda negra. El gobierno chino no hizo ningún gesto de conmemoración, y nadie en la izquierda mundial tampoco. Comparémoslo con los 5 años de los "indignados" en España; en este caso la leyenda es luminosa aunque condescendiente.

Como en todos los procesos históricos las fechas son caprichosas y convencionales. Pero fijar el comienzo de esa enorme conmoción en el día de una purga del Politburó del PCCh (Partido Comunista de China) que expulsa a 4 dirigentes, es completamente absurdo.

Las grandes movilizaciones de masas comenzaron en noviembre de 1965, pronto crecieron hasta abarcar a las mayores ciudades obreras de China, en enero en Pekín

Plaza Tien An Mien se congregaron 8 millones. Por todos lados surgieron organizaciones de base autoconvocadas de forma consejista que tomaron por asalto locales del gobernante PCCh y derrocaron gobiernos locales. Se denunciaron públicamente privilegios escandalosos de dirigentes. Ya inundaba toda China cuando el órgano oficial del PCCh se dio por enterado en un editorial y le puso un nombre, Gran Revolución Cultural Proletaria" , en abril de 1966.

Nombrar algo es un intento de entender la realidad, pero también de controlarla. Al nombrarla como “cultural”, la burocracia china quiso soslayar el hecho de que esa revolución en marcha era una revolución política. Al mismo tiempo decía una verdad, esa revolución tenía que ser también cultural.

Aquella reunión del Politburó fue un mes después. En agosto se formó el movimiento de “Guardias Rojos” que reunió más de diez millones.

También se ha dicho que todo ese proceso histórico sería obra de una jugada política de Mao Zedong (Mao Tse-tung si prefieren) para desplazar a algunos rivales políticos de la dirección del partido. Es ridículo suponer que el movimiento de masas que levantó decenas -o cientos- de millones durante años pueda explicarse por una maniobra palaciega.

Antes que nada fue un gran levantamiento anti-burocrático. Por ejemplo: ante la movilización de la clase obrera de Shangai el gobierno de la ciudad intentó calmarla ofreciendo un aumento salarial del 100%, los obreros lo rechazaron y derrocaron al gobierno municipal sustituyéndolo por la Comuna Popular de Shangai organizada al modelo de la Comuna de París que tomaron de los textos de Marx.

La causa de este masivo levantamiento popular es motivo de discusión. De nuevo, el pensamiento lineal dice que surge por el fracaso del “Gran Salto Adelante”, un intento aventurero de revolución industrial por métodos pee-industriales impulsado por el gobierno chino, que terminó en un desastre. Pero eso había ocurrido hacía casi una década y sus consecuencias estaban en gran parte superadas; el verdadero gran salto adelante de la industrialización de China estaba ocurriendo precisamente en ese momento, y es ESA la verdadera causa del fenómeno político que se desencadenó.

También hay quienes sitúan las causas en el plano puramente político-ideológico: El “deshielo” jrushoviano de la URSS y las diferencias que provoca en la cúpula del PCCh.

Eso es pensar la Historia al revés, como una evolución del “Espíritu” a lo Hegel, y con menos sentido acá todavía. La Revolución China siempre desbordó en alguna medida el corsé estalinista, aunque nunca lo enfrentó abiertamente. Ese oportunismo de circunstancias, motivado por la precariedad en que vivían que no dejaba mucha alternativa, fue lo que modeló “el pensamiento de Mao Tse-tung” y no al revés. Se iba más lento por la senda del menor riesgo sin lanzarse a batallas que no se podía ganar. Así, además, fue como hicieron la guerra.

De modo que, de palabra gran fidelidad a “partido guía” de la URSS, y de hecho hacer las cosas a su manera, fue el estilo de los comunistas chinos. No tiene nada de raro; bien miradas las cosas China siempre fue ritualismo formal, pragmatismo real. Los gigantes son difíciles de controlar, sólo el formalismo escolástico occidental pudo ver allí un “misterio”. La dirección maoísta se mantuvo a la cola del estalinismo pero su estilo burocrático no tuvo nada que ver con esa barbarie asesina, nunca hubo en China algo parecido.

Es torpe también suponer que podría trasplantarse a China el “deshielo” de la URSS, que ocurrió porque allí, precisamente, esa transformación en potencia industrial ya había tenido lugar, esa sociedad ya había superado la extrema penuria y por lo tanto los métodos de dictadura burocrática salvaje del estalinismo ya no podían funcionar.

La Revolución China fue muy diferente, su base social fue campesina, la clase obrera era muy pequeña y su crecimiento fue producto de la revolución y no de un desarrollo capitalista previo. En ese entonces China estaba superando el atraso por su propio camino. El conflicto chino-soviético ocurre porque la URSS no pudo mantener a China en sumisión colonial, como sí lo hizo durante otras dos décadas con los países de Europa Oriental. ¿Y por qué? Porque la revolución económica y social de China había madurado, haciendo estallar las contradicciones políticas, internas y externas. La dirección del PCCh presentó este conflicto como una cuestión ideológica, atacando al “revisionismo”, pero nosotros no debemos creer ese cuento chino.

Todas las revoluciones incluyen represión. Estoy de acuerdo con Engels en su respuesta a los anarquistas: “Una revolución es, indudablemente, la cosa más autoritaria que existe; es el acto por medio del cual una parte de la población impone su voluntad a la otra parte por medio de fusiles, bayonetas y cañones, medios autoritarios si los hay; y el partido victorioso, si no quiere haber luchado en vano, tiene que mantener este dominio por medio del terror que sus armas inspiran a los reaccionarios”.

Pues bien, veamos el desarrollo de las grandes revoluciones en el tiempo, tomando al menos un elemento de referencia. La Inglesa y la Francesa juzgaron cada una al rey en el parlamento, lo condenaron, y le cortaron la cabeza. En la Rusa fusilaron al Zar con toda su familia (sin juicio), los enterraron en algún lugar desconocido y sus cuerpos nunca aparecieron. La ?Revolución ?China metió preso al ex Emperador, luego lo dejaron libre, de alguna manera lo reeducaron, y pasó a vivir como un jardinero que se adhirió a la revolución. Y más o menos esa fue en general la diferencia de escala represiva entre los distintos procesos.

Sí, fueron represores y autoritarios, fue un proceso estatista, ¿quién podría negarlo? Pero en todos los aspectos del fenómeno vemos lo mismo. La colectivización agraria e industrialización en China fueron bastante diferentes a las de la Unión Soviética, no fueron impuestas violentamente desde arriba sino que tuvieron un fuerte componente autogesitonario. Las comunas agrarias eran dueñas de sus tractores, no como en la URSS en que eran del Estado. Esa y muchas otras diferencias fueron producto de una orientación no estalinista, crítica aunque silenciosa, como lo demostró la documentación encontrada por los Guardias Rojos en sus asaltos a los locales del PCCh.

El marxista norteamericano Harry Magdoff muestra casos de cooperativas autogestionarias de amas de casa creadas por propia iniciativa que reciclaban deshechos industriales para fabricar botas y ropa de seguridad para esas mismas fábricas.

Y como continuación de este proceso y en parte como su negación, en los 60 hubo en China una REVOLUCIÓN POLÍTICA ANTI-BUROCRÁTICA . Su centro no estuvo en el Politburó sino en las calles, las fábricas, las comunas, los barrios, las universidades.

Una de las formas de expresión que usó en forma masiva fue el "dazibao", cartelera en sitios públicos de grandes caracteres con proclamas políticas hechas por cualquier persona. Fue una muestra de que en China había ocurrido efectivamente una alfabetización masiva, parte de la profunda transformación social que estaba ocurriendo.

En agosto de 1966 Mao puso su propio dazibao: Bombardear el cuartel general.

¿Qué sentido tiene que Mao apunte al gobierno que él mismo encabezaba?

Lo podemos comprender tomando el editorial del periódico oficial del PCCh "Diario del Pueblo" unos días después: "Hemos de colocarnos a la vanguardia de este movimiento y guiarlo activamente. Es indispensable movilizar con audacia a las masas...".

La burocracia política bonapartista había llevado adelante una revolución anticapitalista, en parte a pesar de sus propias propias ideas semi-estalinistas que suponían una “etapa democrática”, “bloque de cinco clases” etc. Lo hizo con métodos burocráticos, pero que no tenían nada que ver con el salvajismo estalinista. Pudo hacerlo así porque contó con gran margen de maniobra en tanto base social era un campesinado atrasado y disperso. En cierta forma ocupó casi naturalmente el lugar de la burocracia tradicional en la sociedad tributaria patriarcal. Pero su hora se terminaba, porque la transformación económico-social de China estaba socavando las bases del dominio burocrático.

Cuando el estallido de masas ocurre, el sector burocrático más inclinado a la izquierda decide subirse al tren y controlarlo desde adentro. Después de todo, Sun Tzu enseño eso 2500 años antes.

Para contener ese levantamiento de masas había que sacar al ejército a la calle. Pero no se lo podía enfrentar a las masas, hubiese sido una locura, terminaría perdiendo la batalla, y además el ejército tampoco hubiese acatado esa orden. Entonces se recurrió al ejército para “apoyar” el levantamiento. Se impulsó el movimiento de masas y al mismo tiempo se lo regimentó. Se lo alineó según el “pensamiento de Mao Tse-tung”. Los militantes más activos fueron llevados al campo en parte para despertar a los campesinos, pero en parte para neutralizarlos a ellos. Así, la Revolución Cultural nacida para derribar la dictadura burocrática fue usada para reformarla y mantenerla. Para eso había que tomar por chivo a los dirigentes más corruptos y sacrificarlos.

¿Qué pasa con la leyenda negra? Muchas cosas. Toda revolución tiene desbordes, o no sería una revolución. Toda revolución tiene errores, incluso crímenes. Esta también.

La movilización radical de masas fue revolucionaria, pero los desbordes agresivos formaron parte de su perversión, y sirvieron de antesala de la represión contrarrevolucionaria para frenarla. Luego, en su momento de declinación, comenzó la lucha fraccional violenta. El ejército reprimió ferozmente a los Guardias Rojos en 1967 y 1968. Esa represión contrarrevolucionaria superó en violencia todas los desbordes de la revolución, que deben ser criticados y que los hubo, como en todas las revoluciones.

La “Revolución Cultural” terminó siendo derrotada, y eso abrió el camino al capitalismo en China.

Hemos dicho revolución política. Intentos de revolución política contra la burocracia dominante en las sociedades de "socialismo real" hubo dos y fueron contemporáneas. La "Primavera de Praga" fue la hermana menor, la Revolución Cultural china fue la hermana mayor, y en este caso? no? se la podía contener invadiendo el país.

Es curioso que las corrientes trotskistas, que siempre anunciaron que en lo que llamaban “estados obreros deformados” habría una revolución política que derribaría a la burocracia y retomaría la verdadera senda socialista, no sólo no vieron eso acá sino que rechazaron abiertamente la “Revolución Cultural”. Por ejemplo, autores como Isaac Deutscher o Livio Maitan, grandes estudiosos de China y de corrientes trotskistas bien diferentes. No tan raro, suele ocurrir que se espere ansiosamente un advenimiento pero se lo rechace cuando ocurre, porque nada ocurre exactamente como esperamos.

El concepto “ revolución política ” fue planteado por Trotsky cuestionado la usurpación del poder por la burocracia. Fue la puesta en marcha de un programa revolucionario, pero contenía un grave error: suponer que esa revolución sería meramente política soslayando así la necesidad de una revolución anti-burocrática integral: social, económica, política, militar, cultural, de relaciones de género, relación con  la naturaleza.

Porque Trotsky suponía que la estatización de los medios de producción son la base del socialismo. Por eso, su propuesta era mantener esa estructura como base material de la nueva sociedad, su revolución se circunscribía a los aspectos de superestructura. Esa es la razón, por ejemplo, por la que apoya la invasión soviética a Polonia hecha en un acuerdo de reparto con los nazis.

Harry Braverman es un marxista atípico, un obrero de Detroit que centra su análisis en la organización social del trabajo y sus procesos de transformación, a diferencia de la mayoría de los teóricos marxistas venidos de las universidades que parten de las crisis de acumulación del capital. En su libro “Trabajo y capital monopolista” (1974) Braverman sostiene que el marxismo posterior a Marx se centró en la crítica al modo de distribución del capitalismo, y que el modo de producción soviético fue una mixtura del modo de producción capitalista y un modo de distribución no capitalista.

Voy a detenerme un poco en este punto porque es un aspecto que ha sido muy descuidado. El marxismo posterior a Marx ha visto primordialmente la explotación capitalista en la apropiación del plusvalor en la esfera del intercambio, como resultado de la compra-venta de la fuerza de trabajo como una mercancía. Pero para que eso pueda ocurrir la fuerza de trabajo debe ser producida y formalizada como una mercancía, debe ser estandarizada y medida, el trabajo concreto debe ser reflejado en trabajo abstracto. Si quiero contratar un pintor para que pinte una pared debe existir una idea generalizada del rendimiento de una hora de trabajo de pintor, fuerza de trabajo desplegada en concreto. Eso significa que el despliegue de la fuerza de trabajo es descompuesto en operaciones elementales definidas en el proceso de división del trabajo, y la acción del trabajador es sometida jerárquicamente en esa división. El capitalismo completa ese proceso de expropiación estructural del trabajo en el taylorismo.

Lenin, Trotsky, y los dirigentes bolcheviques en general salvo excepciones, tomaron la organización del trabajo capitalista propia de la revolución industrial como un modelo a seguir, “organización científica del trabajo” .

La restauración total del capitalismo en la ex URSS puede verse como la resolución regresiva de su contradicción fundamental; y si la resolución progresiva debería ser por vía de una revolución anti-burocrática, es cuestión crucial si ésta debe ser meramente política manteniendo el modo de producción existente y la forma de organización social del trabajo, o debe cuestionarlo. La socialización de la propiedad de los medios de producción es condición necesaria de sociedad de emancipación de los trabajadores, pero no suficiente .

La “Revolución Cultural” fue una revolución política anti-burocrática, pero una revolución proletaria anti-burocrática debe ser también una revolución cultural.  En el proceso hacia la sociedad sin clases, la clase trabajadora se destruye a sí misma como clase esclavizada al trabajo.

Cambiar al hombre en lo que tiene­ de más profundo” , como dice esa consigna que tomamos de un “dazibao”.

Esa revolución no pudo ni podía resolver el problema en las condiciones objetivas en las que estaba, solamente pudo plantearlo.

Nos queda un aspecto, el carácter anti-intelectual que se le atribuye. Es un tema complejo, pero muy importante. Los Guardias Rojos realizaron actos en que humillaban públicamente a muchas personas?,? que tomaron mucha notoriedad, más de 20 mil ?casos de intelectuales reprimidos ?
en toda China. Estos hechos son repudiables en cualquier caso. Puesto en contexto, en la sociedad tradicional china el intelectual es muchas veces el burócrata.

En materia educativa la Revolución Cultural tuvo efectos positivos y negativos. Impulsó la escolarización primaria con un gran crecimiento de la matrícula y abolió los exámenes de ingreso a la universidad, pero en materia de educación profesional terminó provocando una regresión. Es obvio que los problemas culturales y de conocimiento no se pueden resolver por medias de fuerza, ni violencia física ni violencia simbólica de ningún tipo.

Toda revolución es desconocida porque una revolución es tomar una senda desconocida, siempre es imprevista sin importar las teorías.

El socialista reformista francés del siglo XIX Louis Blanc decía:

“Para que el progreso sea realizado es necesario que se agoten todas las alternativas malas. La vida de la humanidad es muy larga y el número de soluciones posibles es muy limitado. Toda revolución es útil, al menos en el sentido de que hace cargo de una alternativa peligrosa. Por el hecho de que un desgraciado estado de cosas las sociedades caigan a veces en un estado peor, no nos apresuremos a concluir que el progreso es una quimera” .

La Gran Revolución Cultural Proletaria se hizo cargo de una alternativa muy difícil y peligrosa, pero absolutamente necesaria, y es una experiencia enormemente útil para nosotros. No podemos ignorarla.

Esta nota no es una defensa ciega de ella, es un rescate crítico y un homenaje militante.

Se lo debía.

moyano.fer@gmail.com